¿Estás seguro que tu paciente está ganando fuerza muscular?
Muchos fisioterapeutas y readaptadores asumen que un paciente está mejorando su fuerza porque:
- Realiza el ejercicio correctamente.
- Refiere que “lo nota”.
- Aumenta la carga, las repeticiones o la resistencia.
Pero esto no garantiza que exista una mejora neuromuscular real. Sentir que un ejercicio “trabaja” no significa que un músculo esté recibiendo el estímulo mínimo necesario para provocar adaptaciones de fuerza.
Este es, probablemente, uno de los errores más comunes en rehabilitación: confundir la percepción de esfuerzo con una adaptación fisiológica real.
En este post vas a aprender cómo asegurarte al 100% que consigues tu objetivo de ganancia de fuerza neuromuscular.
Por cierto, ¿quieres saber si tus pacientes realmente están ganando fuerza?
Podemos ayudarte a medirlo. Consigue aquí la información sobre la EMG de mDurance y comienza a validar cada ejercicio con datos reales, no con suposiciones.
Quédate hasta el final porque vas a aprender cómo conseguir estos resultados usando EMG
- ✅ Más adaptaciones neuromusculares desde la primera semana.
- ✅ Mayor ganancia de fuerza en menos tiempo.
- ✅ Menos sesiones necesarias para recuperar la funcionalidad.
- ✅ Pacientes más motivados (porque ven datos reales y progresos objetivos).
- ✅ Tratamientos más precisos y mejor justificados.
Hacer un ejercicio no significa activar lo suficiente un músculo
Un paciente puede ejecutar correctamente un ejercicio, incluso fatigarse, y aun así no activar lo suficiente el músculo objetivo.
El proceso suele verse así:
✅ El paciente realiza el ejercicio
✅ Dice que nota el músculo.
✅ Tú asumes que la fuerza está mejorando.
❌ Pero… la activación muscular está por debajo del mínimo necesario para generar una adaptación en el músculo.
Cuando la activación no es suficiente:
- No hay adaptación neuromuscular.
- No aumenta la fuerza del músculo.
La rehabilitación se alarga innecesariamente.
Las primeras 4-6 semanas solo generan adaptaciones neuromusculares
Pero solo si el músculo recibe el estímulo adecuado.
Durante las primeras semanas de un programa de fuerza, el músculo no crece, sino que:
- Recluta más unidades motoras.
- Mejora la coordinación intramuscular.
- Sincroniza mejor su patrón de activación.
Estas adaptaciones sólo ocurren si se supera un umbral mínimo de estímulo.
La literatura dice lo siguiente: Si un músculo no supera el 40% de su contracción voluntaria máxima (MVC), no se producen adaptaciones neuromusculares significativas.
En otras palabras: un ejercicio por debajo del 40% de activación es insuficiente para mejorar la fuerza, por muy bien que parezca ejecutarse.
Cómo saber realmente si tu paciente está ganando fuerza
Para saberlo, no basta con observar la técnica o escuchar las sensaciones del paciente.
Necesitas medir:
- Qué músculo se activa.
- Cuánto se activa.
- Si supera o no el umbral de fuerza.
- Si la carga y el ejercicio realmente generan un estímulo útil.
La herramienta más precisa y accesible para esto en clínica es la electromiografía de superficie (EMG).
La EMG te permite verificar en segundos si un ejercicio es suficiente para provocar adaptación neuromuscular.
Ejemplo real con EMG: ¿la sentadilla genera suficiente activación?
A simple vista, es un buen ejercicio.
Buena técnica, buena velocidad, esfuerzo evidente.
Pero los datos muestran otra realidad: Recto femoral: 30% de activación (debajo del umbral necesario).
Conclusión:
- ⚠️ No hay estímulo suficiente.
- ⚠️ Se alarga el tiempo de recuperación.
Caso 2: Sentadilla con barra (80 kg)
Resultados EMG: Recto femoral: 52% de activación (supera el umbral del 40%).
Conclusión:
- ✅ Sí hay estímulo neuromuscular.
- ✅ Sí se producen adaptaciones.
- ✅ La fuerza mejora en menos tiempo.
Este cambio en la carga, validado con EMG, marca la diferencia entre entrenar “a ciegas” y entrenar con precisión.
Qué aporta la EMG para valorar la ganancia de fuerza
La electromiografía te permite:
1. Saber qué músculo se está activando
Evitas asumir que un ejercicio trabaja un músculo cuando en realidad activas otro.
2. Cuantificar la activación muscular
Puedes saber exactamente si superas el umbral para generar adaptaciones.
3. Validar si un ejercicio mejora la fuerza
Te asegura que cada repetición tiene un propósito neuromuscular real.
4. Ajustar la carga de forma precisa
Ahora pasas de sólo ver al paciente sudar a saber si el músculo responde. Dejas de prescribir “lo que parece” adecuado y empiezas a prescribir lo que es eficaz.
¿Quieres saber si tus pacientes realmente están ganando fuerza?
Podemos ayudarte a medirlo. Consigue aquí la información sobre la EMG de mDurance y comienza a validar cada ejercicio con datos reales, no con suposiciones.

