Uno de los perfiles más habituales en consulta es el paciente con:
- – Dolor cervical crónico.
- – Sensación constante de tensión en el cuello.
- – Rigidez en trapecio superior.
- – Cefaleas tensionales.
- – Sobrecarga escapular.
Y, paradójicamente, muchos de estos pacientes necesitan fortalecer su espalda.
El problema es que no todos los ejercicios de espalda son adecuados cuando el trapecio superior está hiperactivo.
De hecho, algunos ejercicios clásicos activan más el trapecio que el dorsal ancho, justo lo contrario de lo que buscamos.
Resultado:
- – Más tensión cervical.
- – Más dolor.
- – Menos estímulo real en el dorsal.
- – Paciente frustrado.
Si no controlas qué músculo está dominando el movimiento, puedes estar reforzando el problema en lugar de solucionarlo.
El error común: elegir ejercicios “clásicos” sin analizar la activación
Uno de los errores más frecuentes en consulta es asumir que un ejercicio clásico siempre será una buena opción simplemente porque “funciona” en la población general. El remo con mancuerna en bipedestación es un ejemplo muy claro.
A priori parece ideal para trabajar el dorsal ancho: es unilateral, permite una buena amplitud de movimiento y se puede progresar fácilmente aumentando la carga.
Sin embargo, en pacientes con sobrecarga cervical o hiperactividad del trapecio superior, este ejercicio no siempre es tan buena elección como parece. El problema no está en el ejercicio en sí, sino en cómo suele ejecutarlo el paciente.

En la práctica clínica es muy habitual que la mancuerna no siga una trayectoria óptima hacia la cadera (que favorecería la activación del dorsal), sino que se dirija más verticalmente hacia el pecho o incluso hacia el hombro. Cuando esto ocurre, el movimiento deja de ser predominantemente de extensión y aducción de hombro (funciones propias del dorsal ancho), y pasa a implicar una mayor retracción y elevación escapular.
Esa trayectoria más alta obliga al trapecio superior a intervenir con mayor intensidad para estabilizar y elevar la escápula. El resultado es un patrón de activación donde el trapecio superior domina sobre el dorsal ancho. En pacientes con dolor cervical crónico, esto refuerza exactamente el desequilibrio que estamos intentando corregir.
Además, al realizar el remo en bipedestación, el paciente necesita estabilizar el tronco y la cintura escapular en un entorno menos controlado. Si ya existe una tendencia a elevar el hombro o a “tirar con el cuello”, la carga añadida puede amplificar esa compensación.
Por eso, antes de elegir un ejercicio por ser popular o “de toda la vida”, es imprescindible analizar qué músculo está liderando realmente el movimiento. En determinados perfiles, el remo con mancuerna puede convertirse en un refuerzo de la hiperactividad del trapecio superior en lugar de un estímulo eficaz para el dorsal ancho.
Consecuencias sinergia alterada: Trapecio superior > Dorsal ancho
Esto genera:
❌ Elevación excesiva de la escápula.
❌ Activación cervical innecesaria.
❌ Compresión repetida en la zona superior.
❌ Falta de depresión escapular efectiva.
En estos casos, el dorsal no recibe el estímulo prioritario y el trapecio sigue reforzando su hiperactividad.
Por eso necesitamos ejercicios donde la sinergia sea:
✅ Dorsal ancho > Trapecio superior
Qué debes buscar en un ejercicio para estos pacientes
Antes de elegir un ejercicio, pregúntate:
- 1. ¿Reduce la necesidad de estabilización cervical?
- 2. ¿Facilita la depresión escapular?
- 3. ¿Minimiza la elevación del hombro?
- 4. ¿Permite al paciente concentrarse en el dorsal sin activar los músculos del cuello?
Los tres ejercicios siguientes cumplen estos criterios.
Ejercicio 1: Remo en decúbito lateral con goma

Este ejercicio cambia completamente la mecánica respecto al remo tradicional.
Por qué funciona
La posición en decúbito lateral reduce la carga axial sobre la columna cervical, disminuyendo la necesidad de activación compensatoria del trapecio superior.
El contacto con el suelo proporciona una referencia propioceptiva clara, ayudando al paciente a percibir mejor la posición de la escápula y del tronco.
Se limita la elevación involuntaria del hombro, una compensación muy frecuente en pacientes con sobrecarga cervical.
Además, favorece una retracción y depresión escapular más controlada, facilitando que el dorsal ancho asuma el protagonismo del movimiento.
Beneficios clínicos
Mejora la estabilidad escapular al trabajar en un entorno más estable y guiado.
Reduce la activación innecesaria del trapecio superior, disminuyendo la tensión en cuello y hombros.
Es una excelente opción en fases iniciales de readaptación, cuando el paciente todavía no tolera ejercicios en carga vertical.
Permite fortalecer sin agravar los síntomas cervicales, algo clave en pacientes con dolor persistente.
Resulta especialmente útil en personas con dolor cervical crónico que aún no toleran carga en bipedestación o movimientos que exijan alta estabilización postural.
Ejercicio 2: Pull over en decúbito supino con kettlebell

El pull over en el suelo es una excelente herramienta para reeducar la activación del dorsal sin provocar tensión cervical.
Por qué funciona
El apoyo en el suelo reduce de forma significativa las compensaciones lumbares y cervicales, ya que limita el exceso de extensión de columna y la elevación involuntaria de los hombros.
La kettlebell obliga al paciente a controlar mejor la trayectoria del movimiento. Al no tener una barra fija, debe estabilizar activamente el hombro, lo que mejora la calidad de la ejecución.
Además, el gesto del pull over favorece la extensión y la aducción de hombro, que son funciones propias del dorsal ancho, facilitando que este músculo sea el protagonista del ejercicio.
Ventajas clínicas
Disminuye la necesidad de activación del trapecio superior, especialmente en pacientes con tendencia a elevar el hombro al mover carga.
Permite trabajar el dorsal en un entorno más estable y controlado, reduciendo el riesgo de compensaciones cervicales.
Es una opción muy adecuada en fases iniciales de fortalecimiento o readaptación, cuando el paciente todavía no tolera ejercicios en bipedestación con carga.
Además, es fácil de dosificar y progresar ajustando el peso o el rango de movimiento.
Por último, en esta posición el paciente suele percibir con mayor claridad la activación del dorsal, lo que mejora su conciencia corporal y facilita la reeducación del patrón motor.
Ejercicio 3: Pull over con goma

Es una variante muy versátil que puedes aplicar tanto en clínica como en domicilio.
Por qué funciona
La resistencia elástica genera una curva de carga progresiva, aumentando la tensión conforme avanza el movimiento y favoreciendo un estímulo más controlado sobre el dorsal.
Permite controlar con facilidad la dirección del vector de fuerza, ajustándolo para enfatizar la extensión y la aducción de hombro sin provocar elevación escapular innecesaria.
Además, reduce la necesidad de estabilización cervical excesiva, lo que disminuye la probabilidad de que el trapecio superior compense durante el ejercicio.
Beneficios prácticos
Es adaptable a cualquier nivel, desde fases muy iniciales hasta etapas más avanzadas de fortalecimiento.
La progresión es sencilla: basta con aumentar la tensión de la goma, modificar el punto de anclaje o variar el rango de movimiento.
Permite trabajar de forma específica la coordinación escapulohumeral, mejorando la relación entre escápula y húmero durante el gesto.
Es una excelente opción para programas domiciliarios, ya que requiere poco material y ocupa poco espacio.
Resulta especialmente útil en pacientes que necesitan continuidad fuera de consulta y que deben mantener el trabajo sin supervisión directa.
Qué ocurre cuando eliges mal el ejercicio
Cuando trabajas el dorsal con ejercicios que activan en exceso el trapecio superior, el problema no solo no se soluciona, sino que se refuerza. Estás reforzando la hiperactividad cervical que probablemente originó el dolor en primer lugar. El trapecio superior sigue asumiendo más carga de la que debería.
Además, mantienes el patrón disfuncional. El sistema nervioso repite la misma estrategia de compensación una y otra vez, consolidando el desequilibrio.Esto se traduce en más tensión percibida, más rigidez en cuello y hombros, y una sensación de sobrecarga constante tras el entrenamiento.
Y lo más preocupante: retrasas la recuperación. El paciente puede salir más cargado de lo que entró, lo que disminuye su confianza y su adherencia al tratamiento.
No se trata solo de fortalecer. Se trata de fortalecer con el músculo correcto.
Cómo asegurarte de que activas el dorsal y no el trapecio
La única forma de saberlo con certeza es medirlo. La electromiografía de superficie te permite ver qué músculo se activa realmente durante el ejercicio, más allá de lo que parece a simple vista.
Puedes comparar la activación del dorsal frente al trapecio superior y detectar rápidamente si existe compensación. También te permite ajustar la técnica en tiempo real, corrigiendo trayectorias, posiciones o cargas hasta conseguir el patrón adecuado.
Y, sobre todo, te ayuda a elegir el ejercicio más apropiado para ese paciente concreto, no el que funciona en teoría. Porque no todos los pacientes compensan igual. Y no todos los ejercicios funcionan igual en todos los casos.
Conclusión
Si tu paciente presenta sobrecarga del trapecio superior, dolor cervical crónico o una tensión persistente en cuello y hombros, debes ser especialmente cuidadoso con la selección de ejercicios.
No todos los ejercicios de espalda son buena idea en estos casos. Algunos pueden reforzar la hiperactividad cervical en lugar de corregirla.
Los tres ejercicios que hemos visto favorecen una mejor relación muscular:
Dorsal ancho > Trapecio superior
Y eso es exactamente lo que necesitas cuando existe un desequilibrio escapulocervical.
El objetivo no es solo fortalecer. Es fortalecer sin empeorar los síntomas, reeducar sin sobrecargar y progresar sin reforzar la disfunción.
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